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GUÍA · 2026-10-28 · 9 MINUTOS

Las seis primeras horas de un apagón: el orden que decide la noche

Nevera, medicación, luz, agua y comunicación: el orden real de las seis primeras horas de un apagón y lo que no hay que hacer.

Cartel de la guia: Las seis primeras horas

Un apagón no es una emergencia médica: es logística. La luz vuelve cuando vuelve, y lo único que decides tú es qué se estropea mientras tanto. En las seis primeras horas el orden importa, y el orden que sale por instinto no suele ser el bueno. Primero lo que se degrada sin energía, después lo que te deja sin noticias, al final lo que puedes aplazar.

El orden real: nevera, medicación, luz, agua, comunicación

La nevera es lo primero porque tiene reloj. Ready.gov, la web oficial de preparación de Estados Unidos, da los números que tomamos como referencia: la nevera aguanta unas cuatro horas con la puerta cerrada y un congelador lleno unas 48. La medicación refrigerada va justo detrás, no por jerarquía sino por física: si un principio activo necesita frío, un corte de luz convierte el envase en un problema de fecha. Ready.gov es explícito: si la electricidad falta más de un día, se descarta la medicación refrigerada salvo que la etiqueta indique otra cosa. Y no abras la puerta. Cada apertura acelera la descongelación, y una temperatura alta no se ve: mide con un termómetro.

Lo que no hay que hacer, y por qué

Los generadores nunca dentro de casa, ni en el garaje, ni en un porche cerrado: el monóxido de carbono es inodoro e invisible y se lleva a la gente por delante. La misma fuente avisa de que las estufas de gas y los hornos no sirven para calentar el hogar, por el monóxido de carbono y por el riesgo de incendio. Los generadores y las parrillas de carbón se usan al aire libre y lejos de ventanas y puertas. Y antes de que vuelva la luz, desconecta los electrodomésticos y la electrónica: la electricidad puede regresar con picos de tensión que los rompen.

SAI, inversores y el coche: la autonomía se mide en vatios-hora

Un SAI no da más horas que las que tiene su batería: da continuidad, que es otra cosa. El kit de electricidad parte de una central portátil de 1.000 Wh (899 €), un inversor de onda pura de 600 W (149 €) y dos paneles solares de 100 W (119 €). Con eso mueves un móvil, un portátil, una bombilla de 12 V y el router. Una central de 1.000 Wh está en el orden de lo que gasta un portátil cargando durante unas horas; una nevera, una caldera o una lavadora piden un orden de magnitud más. Por eso la central no resuelve el problema de un hogar: lo resuelve el dimensionado. El planificador hace esa cuenta con lo que gastas de verdad, no con lo que te gustaría tener encendido.

Si tienes un coche eléctrico o un híbrido enchufable, su batería es con diferencia el acumulador más grande de tu calle, y usarla para alimentar la casa es viable, pero exige equipo de descarga en el vehículo y una instalación preparada, y no es una chapuza de fin de semana. Un coche de gasolina o híbrido convencional no sirve: con el motor parado no da electricidad, y hacerlo en un garaje cerrado es exactamente el error del monóxido de carbono que acabamos de describir.

Cómo se duerme sin luz

El kit de apagón trae dos linternas frontales con dinamo (32 €), una radio de bolsillo con panel solar (34 €), un powerbank de 20.000 mAh (39 €), un convertidor de 12 V a 220 V (45 €), una llave de gas y de agua (14 €), una vela LED recargable (13,50 €) y dos bombillas LED E27 de emergencia (11 €). La vela LED es la que de verdad cambia la noche: no enciende un incendio, se deja en una mesilla y aguanta. El resto es consecuencia, porque con la llave de gas cerrada y agua en casa el apagón deja de ser una emergencia y pasa a ser un trámite.

La comunicación: si no hay red, el 112 sigue sonando

Un dato que se repite poco y que cambia el plan entero: la página de la Administración General del Estado sobre los números de urgencia confirma que se puede llamar al 112 desde un móvil bloqueado, sin tarjeta SIM activa o sin cobertura de tu operador. La red puede estar caída y el 112 no. Lo que sí depende de la red es el WhatsApp del grupo familiar, y por eso la radio a pilas del kit de comunicación (radio AM/FM de 34 € y un walkie-talkie de 5 km, 42 €) vale por un motivo que se entiende mejor en la calle que dentro de casa: dos walkie-talkie se hablan entre ellos sin operador ni cobertura de móvil.

La primera media hora de un apagón se gana con cuatro gestos que no cuestan casi nada: la nevera cerrada, el gas cortado, la medicación a mano y una linterna con pilas en el bolsillo. Lo que hagas en esos treinta minutos decide cómo pasas la noche. Y para repasar el escenario antes de la temporada, el portal de recomendaciones de Protección Civil es donde están las medidas por tipo de emergencia.