72Hpreparacion civil

GUÍA · 2026-10-28 · 9 MINUTOS

Tres litros al día: de dónde sale la cifra y cómo se ajusta a tu casa

El 3 L por persona y día es un número de trabajo, no una verdad física: cómo se ajusta a tu casa y cómo se conserva el agua.

Cartel de la guia: 3 litros por persona y día

La reserva de agua del kit básico de 72 horas sale de una cifra redonda: 3 litros por persona y día para beber y cocinar, y 2 litros más por persona y día para higiene. Para una familia de cuatro son 36 litros de los primeros y 24 de los segundos. No existe ningún estudio que diga que una persona beba exactamente tres litros al día. Es una convención de cálculo, y conviene saber de dónde sale antes de darla por buena.

De dónde sale la cifra y qué la mueve hacia arriba o hacia abajo

La web oficial de preparación de Estados Unidos, Ready.gov, pide un galón por persona y día, unos 3,8 litros, "para beber y para el saneamiento" durante varios días. La Comisión Europea publicó en 2025 su estrategia de preparación para emergencias, la EU Preparedness Union Strategy, que presenta el asunto como política de la Unión y de los Estados miembros y no como una lista de la compra con litros por persona. La ficha de nuestro kit declara como fuente la guía de 72 horas de la UE y fija 3 L por persona y día. Tres referencias, un mismo orden de magnitud. Cuando un dato te parece demasiado redondo, desconfía: lo que sirve es el criterio con el que lo ajustas a tu casa, no la cantidad de ceros.

Cuatro cosas cambian tu consumo real. El calor y el esfuerzo: un día moviendo cajas al sol o una mudanza gasta más que un día en casa. La enfermedad: fiebre, vómitos o diarrea disparan la necesidad. La composición de la familia: los niños y las personas mayores beben proporcionalmente más. Y el estado: embarazo y lactancia. Ninguna de ellas tiene una tabla oficial para el caso de emergencia, así que el margen se decide mirando a tu casa y no a la norma. El criterio que aplicamos aquí es simple: si hay un bebé, una persona mayor de 80 años o alguien con medicación diaria, suma media botella por persona y día a la reserva de bebida.

Agua potable, pastillas y filtros: lo que potabiliza de verdad

La OMS separa el agua potable de la que solo sirve para limpiar: el agua potable es la que no contiene contaminación microbiológica ni química dañina, y el riesgo más grave en el mundo es el que entra por vía fecal. Eso importa cuando se corta el suministro, porque durante un corte el agua de la red puede dejar de estar en condiciones. La ficha de Protección Civil sobre inundaciones lo dice sin rodeos: no bebas agua que no sea potable y, antes de beberla, la hierves o la filtres. Hierver es exactamente el problema: potabilizar consume combustible, y el combustible se acaba cuando se corta el gas.

El error de contar solo el agua para beber

El kit básico separa las dos cosas. El agua embotellada de 1,5 L aparece con la cantidad de 3 L por persona y día y un precio de 4,50 € en la ficha. El agua de higiene y cocina va aparte, con 2 L por persona y día y 1,80 €. La razón no es la sed. Es el váter, las manos y los platos: una familia sin agua de higiene no cocina limpio, se enferma antes y acaba gastando la reserva de beber en cosas que no son beber. Y hay una trampa de orden: si hierves para potabilizar, necesitas gas o fuego, así que la reserva grande tiene que estar embotellada desde el primer día, no en un bidón que depende de la cocina.

Dónde se guarda y por qué la rotación importa más que la caducidad

En casa, el recipiente grande y opaco funciona: el bidón de 5 L con asa del kit de mayores, 9,50 €, sirve para beber y para cocinar, y la botella de 1,5 L apilada para repartir y para evacuar. La reserva no caduca por una fecha. Lo que degrada el agua es el envase con el tiempo, la luz y el calor, y el grifo abierto de un bidón lleva días en condiciones dudosas. El criterio es sencillo: botella sellada, envase intacto, sin olor ni sabor raro, y se consume primero lo que se abrió antes. El error habitual es comprar para 72 horas y dejar el bidón dos años en un trastero. La rotación se resuelve con una regla: cuando coges una botella para beber, metes otra en su sitio. Un bidón abierto que lleva meses sin usarse no vale, aunque la fecha del envase siga en vigor.

Las pastillas de cloro, habitualmente dióxido de cloro, potabilizan si las dosificas y dejas actuar el tiempo que dice el prospecto. Sin una medida, el resultado es agua con sabor raro y ninguna garantía. Un filtro de carbón activo mejora el sabor y recorta algo del cloro residual, pero no elimina virus ni bacterias: no convierte agua dudosa en agua potable. Para eso hace falta un equipo con membrana o luz ultravioleta, que es otra categoría de precio. Nuestro criterio: si solo tienes un filtro de cocina, hierve el agua y no cuentes con el filtro.

Cuando el suministro no vuelve: de dónde sacar agua

El depósito del inodoro se llena de la red, así que es la misma agua que llega al grifo y da varios litros por descarga. Sirve para lavar o para el váter, no para beber. Una boca de incendio o una fuente conectada a la red municipal sirven si lo que se ha cortado es un barrio y el agua sigue potable; si lo que falla es la potabilidad, no sirven. Y hay una fuente que no es de red, la lluvia, que también hay que potabilizar. La parte que no se resuelve con un grifo es la que entra por la puerta, y esa la trabaja la ficha de DANA e inundación.

Si quieres el número ya adaptado a tu casa, el planificador lo calcula con las personas y los días que le pongas. Y el primer paso es el más aburrido de todos y funciona: dos botellas de 1,5 L por persona y día, selladas, en el lugar más fresco y más oscuro de la casa.